De hecho comenzaré desde el viaje hasta Managua. A día de hoy, no hay vuelos directos desde España y la ruta más frecuente es pasando por EEUU. Miami es una especie de hub para viajar desde Europa hacia Centroamérica y Caribe.

En mi caso, el paso por Miami fue bastante entretenido…ya me habían avisado de lo largo que puede ser el proceso por lo que tenía una escala de más de 4 horas. Creía que tenía mucho margen…pero ese margen se esfumó cuando el agente de inmigración me dijo que tenían que comprobar algo en mi pasaporte. Me llevaron a una sala en la que había bastante gente esperando y estuve casi 2 horas esperando a que me llamaran. Durante ese rato te sientes un poco como un terrorista potencial 😉 Cuando me atendieron, me llevaron a un pequeño despacho para hacerme cuatro preguntas simples: que vas a hacer a Nicaragua, como se llama tu padre y tu madre,… para luego tenerte un rato más a la espera y finalmente decirte que no hay problema y puedes seguir tu viaje. Entonces tuve que comenzar a correr para no perder el vuelo a Managua…y lo conseguí!!

La llegada a Managua fue todo lo contrario…perfecta y todo mucho más fácil. Todo el equipo local y de España de Ongawa, la ONG con la que estoy haciendo el voluntariado, organizaron mi llegada al detalle. Allí me esperaba Don Luis, perfectamente coordinado con Elsania (compañera de Ongawa),  para llevarme a un hotel a dormir (eran las 21h hora local). Al día siguiente, Don Luis me acompañó a la estación de autobuses para irme a mi destino final, Jinotega. Es un viaje de unas 3 horas en dirección norte.SAM_0302Jinotega es la capital del departamento del mismo nombre y está en el centro del país, bastante hacia el norte. Es una ciudad de unos 35.000 habitantes situada a unos 1000m de altura y rodeada por montañas al este y al oeste. Es una ciudad tranquila, como decía, la capital de un departamento con tradición bastante rural donde predomina, como actividad económica, la agricultura y concretamente, el cultivo de café.SAM_0303

Los primeros días me acogió en su casa la representante de Ongawa en Nicaragua, Rosa Angélica, con la que pude ir conociendo más a fondo los proyectos en los que trabajamos y también la ciudad donde viviré. La verdad es que esos primeros días el jetlag fue bastante grande…madrugones sin despertador, cosa rara en mi, y por las noches me quedaba ko bien temprano. Pero bueno, fueron unos días de adaptación hasta que comencé a meterme más en el día a día. Ese primer fin de semana, conocí el mercado, los parques, los primeros bares, la cerveza local…hasta hice mi primera excursión al cerro…vaya, la base necesaria para ubicarme en la ciudad.IMG_3924

Al cabo de una semana aproximadamente, ya alquilé una habitación en casa de la sra. Maruca, una mujer de edad desconocida 😉 y que tiene fama de ser bastante sargento con sus inquilinos. Es un sitio cómodo y suficiente para lo que necesito: buena cama y baño propio que ya será lujoso cuando funcione el agua caliente!SAM_0305

El clima en Jinotega es helado…desde el punto de vista nicaragüense. En realidad es una de las zonas más frescas del país, debido a la altura a la que se encuentra. Por las mañanas y por las noches suele hacer un viento bastante “frío” durante el cual va bien una sudadera. El resto del día si sale el sol se está de lujo…24-25 grados aunque ahora aún está lloviendo un poco, que a mi gusto, es mejor aún. Diciembre y Enero serán los meses fríos y luego irá subiendo la temperatura y bajando las lluvias.

En resumen, muy buena primera impresión…el siguiente paso, que quizás debería haber sido el primero…será explicaros que hago aquí!!SAM_0307

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